RECECHO 2015-2016

Un último intento, eso es lo que teníamos aquella tarde de viernes del pasado septiembre, cuando tras dos intentos infructuosos y más de un amago de disparo abortado por diversas circunstancias, al día siguiente debíamos abandonar nuestro propósito de no haber conseguido cumplir nuestro objetivo.

 

Bocadillo rápido y en compañía de nuestro presidente y capitán Isaac Álvarez, mi guía en esta ocasión y buen amigo, Santi de “La Roca” y mi compañero José Luis Roldán, nos vamos al campo. Cambiando la rutina del día anterior y lo intentado esa misma mañana, decidimos ponernos en el paso estudiado por Santi lo más temprano posible. Pasan las horas y a punto de rendirnos, la insistencia de Isaac hace que pongamos en práctica el plan B; muy ligeros de equipaje, con la experiencia de Santi y la ayuda del oído y la vista de su hijo también llamado Santi, invertimos las tornas y somos nosotros tres los que salimos a buscar el venado.

 

La suerte que no tuvimos en dos días, nos acompañó a última hora y al poco de escrutar tan solo un par de “puntos calientes” de la finca, al bordear una pequeña elevación del terreno, vemos un grupo de ciervas acompañadas de dos machos entre los que destacaba especialmente uno de ellos. Las ciervas intuyen algo extraño y se ponen en movimiento seguidas de los dos machos. Atiendo las señas de Santi y rápida pero sigilosamente, el buen hacer de Santi hace que le cortemos la retirada al grupo de reses, y me coloca a unos 90 metros de ellos. Toque en el hombro, y con el corazón a cien por la carrera y la tensión del lance, busco el apoyo menos malo y sin tiempo a pensar aprieto el gatillo. El venado cae fulminado y como una torre de gelatina me abrazo a Santi dándole las gracias, a lo que él me responde con dos “señoras collejas” y una sonrisa de satisfacción y complicidad de oreja a oreja. Nos acercamos a la res abatida y al comprobar la hermosura del animal, el grosor de su cuerna, el tamaño de sus luchaderas y una simetría trazada a escuadra y cartabón, vuelvo a abrazar a Santi, con mis expectativas ampliamente cubiertas. Llamada de rigor para informar al capi que nos esperaba en el coche y felicitación telefónica.

….y lo que es la caza, con el trofeo recogido y aun el rifle al hombro, sin haber llegado a andar 100 metros, se nos planta a no más de 30 el hermano gemelo de nuestro venado, al que dejamos marchar disfrutando de sus andares altaneros, con nuestro objetivo ya cumplido, y el convencimiento que este último hará realidad en un futuro el sueño de algún otro afortunado montero.

 

Gracias a Monteros de Siempre, y en particular a Isaac Álvarez y Santi, por ese maravilloso lance.

 

Juan Carlos Roldán, agraciado con uno de los venados en berrea del sorteo de la peña “Monteros de Siempre” de la temporada 2015/16.